La crisis de la castaña en Beni y Pando

El 2008, las exportaciones de este nutritivo fruto del tamaño de una nuez reportaron un monto de 87 millones de dólares, pero este año podrían caer hasta 35 millones, pues el volumen descendería de 22,6 millones a 10,6 millones de kilogramos.
Los conocedores de esta especializada materia explican que el año pasado los exportadores nacionales inundaron el mercado internacional con castaña boliviana, para lo que incluso se vieron obligados a comprar el producto brasileño.
Pues, ahora, la situación ha cambiado drásticamente. Los árboles han cargado mucho menos, los zafreros no están entrando a las sendas y el resultado será un descenso de alrededor del 50 por ciento, tanto en lo que respecta al volumen como al valor de las exportaciones.
Esta crisis viene a golpear la economía de la región amazónica —por siempre, una de las más olvidadas del país— como un efecto que se añade a los problemas provocados por las inundaciones que la hirieron severamente el año pasado.
Algunas empresas no han podido ni siquiera pagar los aguinaldos de sus trabajadores y se teme que los zafreros no acudan a cumplir sus labores anuales.
A esto se le debe sumar la incertidumbre que predomina en la zona debido a que nadie sabe exactamente cómo operará el Gobierno la vigencia de las naciones indígenas y sus autonomías, previstas en la flamante Constitución Política del Estado.
Las dudas mayores se concentran en eventuales cambios al régimen de explotación de los bosques castañeros, que podrían ser considerados recursos naturales renovables de propiedad de los originarios.
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