Comerciantes bendicen sus bienes con fetos de llama o chancho

La tradición de chajllar proviene del occidente del país y se esparció por la ciudad entre algunos trinitarios y trinitarias que además de encomendarse a Dios, participan en este rito de origen pagano.Algunas asociaciones de comerciantes de los mercados de la ciudad, en su mayoría integrado por oriundos de poblaciones como La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, esparcirán mixtura, confite, serpentina y cerveza o alcohol entre sus vienes terrenales con el único deseo de que duren y se multipliquen.Parte esencial de la ch’ajlla es la llamada: mesa, sobre el papel se coloca el zullo o feto de llama adornado con serpentina, confites, mixtura y chilcheado con alcohol.Ya sea por escasez de fetos de llamas o por integración cultural, en el medio trinitario se ha visto que se realizan ch’ajllas con fetos de chancho o caballo. No está claro si el cambio de animal hace más efectivo o no los pedidos de prosperidad.La mesa se coloca a las brasas o se la enciende al tiempo que se hacen reventar esterillas de cohetillos.Las cenizas de la mesa no se botan sino que se esconden en un rincón y se guardan como amuleto de la buena suerte. En el caso de las edificaciones nuevas, se tiene que arrojar gotas de alcohol o cerveza en las cuatro esquinas.La ceremonia continúa con el consumo abundante de cerveza u otra bebida alcohólica.
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