martes, 3 de julio de 2012

El maní boliviano ya está en los mercados europeos

La producción de maní boliviano se perfecciona y se expande en los mercados europeos. En el municipio de Monteagudo hay dos industrias: Reynales y Agrintus, además de un centro experimental cuyo trabajo ha fortalecido el crecimiento de este cereal. Se estima que anualmente se exportan más de 1.200 toneladas de maní a países como Austria, Francia, Holanda y Alemania, expertos auguran que los pequeños y medianos productores volverán a retomar con mayor intensidad su trabajo, si bien los productores e industriales guardan con recelo el precio del quintal se estima que el valor del año pasado era de Bs 450 el nacional y Bs 570 el internacional. Estas cifras benefician directamente a cerca de 800 familias de escasos recursos que se dedican a esta producción. Esta información fue dada a conocer en la 5ta Cumbre de Maní realizada en este municipio hace un par de semanas, y que fue promovido por la Fundación Valle de Cochabamba que es una institución privada sin fines de lucro que incentiva a mejorar las zonas de cultivos de los maniceros como también de otros proyectos que tiene a su cargo. Reynales y Agrinuts.
Ante la necesidad de los productores del Chaco de contar con centros de acopio, dos firmas son las que se encargan de procesar el maní cosechado y comercializarlo a los mercados internacionales de Europa. Una de estas industrias es Reynales, pues su propietario Adbón Reinales, contó que ellos vienen trabajando desde 1994 como molino, pero que desde el año pasado comenzaron a industrializar el maní. Esta empresa por año procesa cercad de 900 toneladas de maní, lo que equivale a 2,5 toneladas por ocho horas de trabajo día, beneficiando directamente a 300 familias. "Pronto contaré con el sector de secado que agilizará el trabajo, en todo mi centro de acopio y procesamiento he invertido como $us 150.000, La Fundación Valle nos facilitó el 30% y el resto es un emprendimiento familiar", comentó do directo es Holanda. Allí llegan los quintales de maní por ahora seco, pues Reynales resumió que los pasos para obtener un buen maní luego de ser cosechado es el secado, despicado y descascarado (este último se lo hace en la planta de industrialización). "Nosotros recibimos el cereal y comenzamos a despicarlo y seleccionar los que están en buen estado, hay procesos que los hacemos manualmente y otros con máquina. Como empresa estimo este año procesar 400 hectáreas, el año pasado entregamos 212 toneladas al exterior y 100 al mercado nacional. Este año se prevé llegar a 500 toneladas para el consumo nacional y 300 para el internacional", señaló Reynales. "La base fundamental de esta empresa son los agricultores medianos y pequeños, estamos involucrados en todo el proceso del maní y para que tengamos un mejor cupo internacional estamos ahora trabajando también con Agrinut, la otra empresa que tiene más cobertura internacional", apuntó Reynales. Por su parte, Daría Daruski, responsable del programa de Defensa Social de la empresa Agrinuts, contó que desde hace tres años han expandido el mercado del maní boliviano a Europa. "Como empresa producimos 500 hectáreas anuales de maní en la zona del Chaco, Ichilo y en Warnes y recibimos otro monto similar de los pequeños productores de la zona", señaló Daruski. El pasado año Austria, Francia, Alemania y Holanda recibieron 50 contenedores de maní, cada uno con un peso de 18 toneladas y se prevé aumentar esas cifras en este año, ya que el consumidor europeo gusta de este producto. Sin embargo, tienen sus propias exigencias, hay países que los quieren con sal, otros sin sal, otros pelados otros con su cáscara, aclaró Daruski. En cuanto a los precios de este cereal, aseguró que los precios son relativos al consumo y que si bien no se produce en cantidades altas, el maní llega a los estantes de los supermercados en bolsas pequeñas. "Los precios se mantienen como especial y a escala, como tampoco la cantidad es grande, lo que sale del país es colocado en bolsas chicas en los supermercados. El consumidor premia a los productos, por eso estamos tramitando un certificado internacional que nos da mayor confiabilidad. El maní se vende como producto boliviano, tiene el sello de Bolivia", enfatizó Daruski. Productores y la mecanización. Estas dos empresas son las que motivan a los pequeños productores a mejorar sus terrenos y retomar esta actividad que por la falta de mano de obra y capacitación los más pequeños habían dejado de producir el maní en sus parcelas. Alfredo Benítez, uno de los técnico de la Fundación Valle, explicó que este proyecto se viene ejecutando en tres municipios del Chaco, Guacareta, Villa Vaca Guzmán y Monteagudo y que su finalidad es promover e incentivar a los pequeños y medianos productores a ofrecer un mejor producto, además de mostrar las variedades de maní que se producen en estas regiones. Los participantes en la cumbre visitaron el centro experimental en la comunidad Zapallar, donde se apreció la variedad del seis tipos de este cereal boliviano: el larguillo pozuelo, pitavae 2.000, tubito colorado, chuquisaqueño, el colorado Iboperenda, siendo el producto estrella el overo guaraní 2010. "Nosotros estamos mostrando a los pequeños y medianos productores cómo mejorar sus terrenos utilizando la mecanización para obtener un maní con mayor calidad", expresó Benítez que a la vez destacó que los cinco tipos de maní que producen en este centro experimental son de buena calidad. Para los productores los tres días que duró la Cumbre del Maní fue favorable, pues algunos comentaron que tenían sus cultivos parados porque la mano de obra es cara y porque no disponían de las herramientas para trabajar la tierra. "Yo tengo mucha experiencia con el maní, de una hectárea saco como 35 quintales y los vendo a Bs 480. Para sembrar la mejor temporada es en noviembre y se cosecha cinco meses después. En Aiquile somos como 120 compañeros los que producimos maní, el año pasado vendí 20 quintales. Ahora con el tema de la mecanización a muchos nos ha interesado en retomar el negocio con más profundidad", señaló Mario Rodríguez, uno de los participantes en esta Cumbre. A su vez Ángel Delgado, de la comunidad San Miguel del Bañado, contó que el costo de producción por hectárea anual es de $us 120 y que obtiene un rendimiento de cerca de $us 2.500. "Mi terreno es semimecanizado, estos eventos donde los expertos hablan sobre cómo mejorar un producto nos permite conocer más sobre nuestro negocio y buscar las formas de obtener financiamiento para contar con la maquinaria adecuada", expresó el comunitario. Para los productores ver la maquinaria utilizada en el centro experimental les permitió darse cuenta que lo que tardan en cosechar en una a dos semanas, una maquina lo hace en un par de horas. "He quedado sorprendida, en mi comunidad nos reuniremos para solicitar los créditos que nos permitan acceder a la maquinaria. Eso es vital para que el producto crezca y tenga una mejor calidad. Muchos de mis compañeros dejaron de producir maní porque el costo de producción es muy alto", concluyó. Fundación Valles, un soporte para el crecimiento La Fundación Valle es una institución privada que promueve la producción en cadena. Trabaja con varios proyectos relacionados a los cultivos y entre sus resultados visibles resaltan 12 programas relacionados con la cebolla, ajíes, especies, tomate, uva de mesa, durazno, bayas, flores de corte, hortalizas, lechería beneficiando a más de 48 mil familias en 75 municipios de siete departamentos Su presidente, Willan Soria, destacó que la misión de esta fundación es ofrecer a productores, organizaciones y comunidades y emprendedores innovaciones tecnológicas productivas, comerciales, de valor agregado, calidad y accesibilidad, así como todos los servicios de apoyo al desarrollo económico rural. A su vez Javier Bellot, también miembro del directorio, añadió que la calidad es una prioridad para esta fundación. "Nosotros realizamos acciones de introducción y difusión de buenas prácticas a nivel agrícola y agroindustrial. Promovemos procesos de certificación en distintos ámbitos para las asociaciones de productores y empresas rurales atendidas para que tengan un mejor productos y crezcan como emprendedores", apuntó Bellot. "Es difícil producir sin riesgos, tenemos pérdidas, pero estamos motivados por la mecanización". Mario Rodríguez Productor de Aiquile "Tengo una hectárea de cultivo. Había parado mi producción porque no tenía mano de obra. Sin embargo, retomaré este trabajo" Luisa Cifuentes Productora de Muyupampa "La producción de maní nos conviene cuando los precios se mantienen, por ejemplo, este año sabemos que habrá buen negocio". Damián Padilla Productor de Villa Serrano.
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