Caída de precios saludable para la economía boliviana

Especialista señala que ese comportamiento es inestable y puede ser bien aprovechado por la agroindustria.
La disminución en los precios de las materias primas en el mercado internacional puede ser, en cierta manera, beneficiosa para la producción boliviana, pero esta situación debe ser manejada de forma adecuada por el sector privado productivo.
La percepción parte del superintendente de Empresas, Rolando Morales, y del especialista en Comercio Exterior, Julio Alvarado, quienes, aunque con visiones distintas, coinciden en que esta crisis puede ser aprovechada, especialmente, por la agroindustria.
Con el desmoronamiento de las financieras de Estados Unidos y la caída de las principales bolsas del mundo, se desató, lo que muchos analistas económicos afirman, el proceso de recesión de las principales potencias del mundo, y por consiguiente de las economías de los países dependientes de éstas.
Uno de los efectos de esta situación es la disminución de los precios de las materias primas, como son el crudo y minerales, productos que, por excelencia, Bolivia es exportador tradicional de estos insumos.
Así también en los países de la región se empezó a apreciar nuevamente el dólar, menos en Bolivia, en donde la unidad estadounidense se cotiza en 7.07 bolivianos, sin embargo, se prevé la estabilización de la misma.
En ese escenario, el Superintendente de Empresas afirmó que con la disminución de los precios de las materias primas, las importaciones también bajarán sus costos, hecho que la industria puede aprovechar para adquirir maquinaría y otros insumos.
“Si el valor de las exportaciones disminuye puede ser algo saludable para la economía nacional”, afirmó Morales y agregó que el sistema financiero boliviano tiene un “blindaje” frente a las finanzas internacionales ya que el mismo se encuentra estable, fuerte y no tiene relación directa con las que atraviesan por esta crisis.
Por su parte, Julio Alvarado, afirmó que la caída del precio de las materias primas afectará a todos los países, no sólo a Bolivia, y por los costos de producción habrán otros países que van a vender esos insumos en mejores condiciones.
“No creo que la bajada del precio de las materias primas beneficie a la economía nacional”, afirmó Alvarado y agregó que con relación a la estabilización del dólar esta situación aún es incierta ya que se atraviesa por una situación económica inestable.
Lo que se tiene que esperar, en esta coyuntura, es que finalice la crisis mundial y, hasta el momento no se sabe, por cuánto tiempo va a permanecer esta situación. “Hasta que no termine la crisis no sabremos cuánto daño ha causado a la economía en el mundo y por consiguiente al dólar”.
Según el análisis del especialista aún estamos en esa fase de descenso del sistema económico mundial, conocido como la recesión, que es la fase que se antecede a la depresión, tras lo cual recién viene un proceso de reactivación.
“Los daños que se han causado hasta el momento, son enormes, pero no hemos terminado y hay que esperar por lo menos hasta fin de año para ver si hemos tocado fondo o no”.
Pero, reconoció que el sector productivo privado, si es que es hábil, puede beneficiarse de esta situación, aunque esto no se da de manera general. “Hay que aprovechar este momento de crisis en que las materias primas están cayendo”, pero se lo debe hacer con mucha cautela ya que este es un momento muy inestable.
Uno de los factores que encierra gran potencial en la economía nacional es el sector agrícola ya que los precios de los alimentos van a continuar en constante incremento a nivel internacional por que existe un gran déficit alimentario a nivel mundial.
Sin embargo, los sectores más perjudicados son el de la agroindustria y exportadores, pero no precisamente por la caída de las bolsas, sino por las normas impuestas por el Poder Ejecutivo que fijan condiciones para la venta a mercados externos de insumos alimenticios como soya, aceite y otros, que subieron de precio en el mercado interno.
La disminución en los precios de las materias primas en el mercado internacional puede ser, en cierta manera, beneficiosa para la producción boliviana, pero esta situación debe ser manejada de forma adecuada por el sector privado productivo.
La percepción parte del superintendente de Empresas, Rolando Morales, y del especialista en Comercio Exterior, Julio Alvarado, quienes, aunque con visiones distintas, coinciden en que esta crisis puede ser aprovechada, especialmente, por la agroindustria.
Con el desmoronamiento de las financieras de Estados Unidos y la caída de las principales bolsas del mundo, se desató, lo que muchos analistas económicos afirman, el proceso de recesión de las principales potencias del mundo, y por consiguiente de las economías de los países dependientes de éstas.
Uno de los efectos de esta situación es la disminución de los precios de las materias primas, como son el crudo y minerales, productos que, por excelencia, Bolivia es exportador tradicional de estos insumos.
Así también en los países de la región se empezó a apreciar nuevamente el dólar, menos en Bolivia, en donde la unidad estadounidense se cotiza en 7.07 bolivianos, sin embargo, se prevé la estabilización de la misma.
En ese escenario, el Superintendente de Empresas afirmó que con la disminución de los precios de las materias primas, las importaciones también bajarán sus costos, hecho que la industria puede aprovechar para adquirir maquinaría y otros insumos.
“Si el valor de las exportaciones disminuye puede ser algo saludable para la economía nacional”, afirmó Morales y agregó que el sistema financiero boliviano tiene un “blindaje” frente a las finanzas internacionales ya que el mismo se encuentra estable, fuerte y no tiene relación directa con las que atraviesan por esta crisis.
Por su parte, Julio Alvarado, afirmó que la caída del precio de las materias primas afectará a todos los países, no sólo a Bolivia, y por los costos de producción habrán otros países que van a vender esos insumos en mejores condiciones.
“No creo que la bajada del precio de las materias primas beneficie a la economía nacional”, afirmó Alvarado y agregó que con relación a la estabilización del dólar esta situación aún es incierta ya que se atraviesa por una situación económica inestable.
Lo que se tiene que esperar, en esta coyuntura, es que finalice la crisis mundial y, hasta el momento no se sabe, por cuánto tiempo va a permanecer esta situación. “Hasta que no termine la crisis no sabremos cuánto daño ha causado a la economía en el mundo y por consiguiente al dólar”.
Según el análisis del especialista aún estamos en esa fase de descenso del sistema económico mundial, conocido como la recesión, que es la fase que se antecede a la depresión, tras lo cual recién viene un proceso de reactivación.
“Los daños que se han causado hasta el momento, son enormes, pero no hemos terminado y hay que esperar por lo menos hasta fin de año para ver si hemos tocado fondo o no”.
Pero, reconoció que el sector productivo privado, si es que es hábil, puede beneficiarse de esta situación, aunque esto no se da de manera general. “Hay que aprovechar este momento de crisis en que las materias primas están cayendo”, pero se lo debe hacer con mucha cautela ya que este es un momento muy inestable.
Uno de los factores que encierra gran potencial en la economía nacional es el sector agrícola ya que los precios de los alimentos van a continuar en constante incremento a nivel internacional por que existe un gran déficit alimentario a nivel mundial.
Sin embargo, los sectores más perjudicados son el de la agroindustria y exportadores, pero no precisamente por la caída de las bolsas, sino por las normas impuestas por el Poder Ejecutivo que fijan condiciones para la venta a mercados externos de insumos alimenticios como soya, aceite y otros, que subieron de precio en el mercado interno.
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