El palmito se abre paso entre los cultivos de coca en el Chapare boliviano
Un proyecto financiado por España sobre cultivo y comercialización de palmito se ha consolidado con éxito entre las mayoritarias plantaciones de coca en el Chapare boliviano, salvando a muchas familias de pobreza o la emigración.
El proyecto surgió en los años 70, época en la que muchas familias procedentes de otras regiones llegaron al Trópico de Cochabamba (centro), zona predominantemente cocalera, huyendo de la pobreza y la sequía del Altiplano.
Precisamente, una de estas familias que emigraron al Chapare fue la del presidente Evo Morales, quien se forjó en esta comarca como dirigente sindical cocalero y después como líder político.
Frente a la opción generalizada de plantar coca, con altos beneficios a bajo coste, un grupo de agricultores apostó en aquella época por el palmito.
Las alternativas de producción agrícola a la coca comenzaron con los planes de erradicación de este cultivo en la zona, condición impuesta por Estados Unidos para luchar contra el narcotráfico.
Eliodoro Vidal, el presidente de los productores asociados de palmito (Proaspa), de 53 años y oriundo de esta zona, se decidió entonces por el palmito "porque tenía que asegurar la vida de mi familia".
Este agricultor posee en la actualidad siete hectáreas de palmito que le proporcionan ingresos para mantener a su numerosa familia de ocho hijos, dos de los cuales han logrado acceder a la Universidad.
El proyecto, que comenzó como una pequeña plantación entre unas pocas familias de agricultores en el municipio de Chimoré, se ha convertido en una explotación de 1.500 hectáreas con una fabrica de tratamiento y envasado del producto.
Hoy el palmito se exporta a países como Venezuela, España, Estados Unidos, Argentina o Chile y hay planes de expansión, según relatan ilusionados los miembros de la asociación gestora, Proaspa, formada por 30 grupos de productores diferentes que conforman unas 800 familias de tres municipios.
Además de palmito, los agricultores de Proaspa también cultivan productos como piña, cítricos, banano, maíz e incluso coca (cada campesino puede, por ley, plantar un "cato" de un máximo de 1.600 metros cuadrados).
Sin embargo, "hoy la coca y otras plantaciones han aprendido a convivir en la zona", constató el coordinador de los proyectos de cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (Aecid) en Cochabamba, Jaime Cortez.
Al visitar el proyecto que Cortez coordina, un embajador español dijo en una ocasión "se ha pasado del círculo vicioso -del tráfico de drogas-, al círculo virtuoso" en este proceso productivo que presume de tener un alto compromiso medioambiental.
Así lo explica Erlinda Meneses, encargada de Medio Ambiente de la empresa, quien explica que toda la basura orgánica que se produce en la plantación "se recicla por la idea de devolver a la tierra lo que es suyo".
La Aecid, que coopera con este proyecto de desarrollo integral desde los años 90, ha apoyado al proyecto en una fase agrícola, en la que entregó semillas de palmito a los miembros de la asociación.
Además, la cooperación española hizo posible la industria que procesa y envasa el producto y ha facilitado la comercialización en una segunda fase industrial, en la que se construyó y equipó la planta de tratamiento del producto a través de la empresa también española INYPSA.
Para este año, los agricultores prevén tener una cosecha de seis millones de tallos de palmito, con lo que obtendrán unos beneficios de cerca de nueve millones de bolivianos (1,26 millones de dólares), cuyo beneficio irá directamente a los agricultores.
Más allá de las cifras económicas, el proyecto ha beneficiado a la comunidad entera y se han creado servicios en esta zona del trópico de Cochabamba antes olvidada y que ahora ya cuenta con médicos, hospitales, escuelas y carreteras.
Esta organización productora se plantea en la actualidad el nuevo reto de asumir las riendas de la gestión como asociación propietaria de la empresa en un plazo aproximado de dos años.
La cooperación española celebra el "éxito" de este proyecto de desarrollo alternativo, ya que se ha conseguido sustituir la coca con un proyecto "integral, sostenible y participativo".
Comentarios