domingo, 5 de julio de 2009

Se triplica el rendimiento del ají por hectárea en ocho años


En ocho años, el rendimiento de la hectárea de ají producido se incrementó de 40 a 120 arrobas en las regiones de Chuquisaca Centro y Chaco, con lo que los productores se preparan para exportar a Europa.
Según el estudio realizado el 2001 por una consultora independiente sobre el "Análisis de la cadena de valor agro-alimentaria del ají", antes que ingrese a trabajar la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario de los Valles (FDTA- Valles), la producción era de 25 a 40 arrobas de ají por hectárea.
En la actualidad una hectárea produce alrededor de 120 arrobas de ají. La producción se incrementó en un 200%, según datos de USAID y la Fundación Valles.
El coordinador técnico de la FDTA- Valles, Ricardo Alem, manifestó que esta institución desde el inicio ha realizado sus actividades basándose en una visión integral de las cadenas agroproductivas priorizadas y focalizando sus intervenciones en los eslabones donde se identificaron problemas.

CÓMO SE MEJORÓ LA PRODUCCIÓN
El mayor problema identificado por FDTA- Valles en 2001, fue la plaga de la chorrera, que es una enfermedad que ataca al fruto y es ocasionada por un insecto que primero provoca un daño físico y luego desarrolla un hongo en la vaina, haciendo que se chorree toda la parte interna del fruto. Este mal reducía la producción del ají considerablemente.
Otra de los problemas que impedía que se incremente la producción, era la abundante pudrición de los plantines en los almácigos, reduciendo la producción de semilla certificada. A esto se sumó el secado de ají, que se realizaba mediante el sistema "tendal"; y por el tiempo transcurrido, aparecían hongos que dañaban el producto.
"Estos problemas más o menos producían pérdidas por plagas en un 45% de la cosecha y en la post producción (secado) llegaba a un 25%, esto prácticamente mermaba la producción del productor", manifestó Ricardo Alem.
El Coordinador Técnico de la FDTA- Valles dijo que cuando ingresó FDTA- Valles, el primer trabajo que ejecutó fue el control de plagas, reduciendo las pérdidas del 45% al 10%, que es el dato actual de las mermas que se dan en la producción del ají.
Asimismo, los técnicos trabajaron y trabajan en la post cosecha, implementando nuevos materiales para el secado de ají con aislantes de humedad.
Sin embargo, las técnicas de mejoramiento van más allá y en la actualidad se están implementando hornos deshidratadores, para un secado más eficiente del ají y así reducir las pérdidas al mínimo.
Tras la implementación de nuevas técnicas por parte de la FDTA-Valles en la producción de ají en las regiones de Chuquisaca Centro y Chaco, se logró incrementar la producción hasta las 120 arrobas por hectárea.

LOGROS ALCANZADOS EN CASI UNA DÉCADA
En Bolivia, la mayor concentración del cultivo de ají (Capsicum pendulum) se ubica principalmente en la provincias de Tomina, Hernando Siles y Belisario Boeto en Chuquisaca.
En estas tres provincias, la FDTA-Valles ha implementado el Programa Ají desde el año 2001, con la ejecución de 14 proyectos (12 concluidos y dos en ejecución).
De esta manera, se logró mejorar la producción y productividad del cultivo, promoviendo innovaciones en cosecha y poscosecha, generando oportunidades de mercado y fortaleciendo las organizaciones de pequeños productores dedicados al ají.
Los resultados se dieron en el manejo de los almácigos y en las prácticas de manejo integrado del cultivo, a objeto de lograr una producción con plantas más resistentes y reducir pérdidas y costos.
Las pérdidas acumuladas en el cultivo del ají alcanzaban hasta el 75% del potencial productivo; a ello se sumaba el elevado costo por el uso indiscriminado de agroquímicos.
También las condiciones y formas de mercadeo mantenían en desventaja a los productores primarios.
Al concluir los proyectos, los beneficiarios que adoptaron la innovación tecnológica propuesta, lograron, en promedio, duplicar sus ingresos.
Los proyectos en actual ejecución pretenden consolidar los avances logrados y ampliar el paquete tecnológico, especialmente en aspectos de comercialización. En estos proyectos se incluyen, además de productores primarios, comerciantes minoristas de las ciudades como La Paz y El Alto.
Los 12 proyectos que se ejecutaron beneficiaron a 4.547 productores.
En el transcursos de estos ocho años, se mejoró la competitividad del ají tradicional, se identificaron ecotipos criollos; y fueron formados grupos de semilleristas con orientación empresarial.
Asimismo, se implementó el programa del manejo integral de enfermedades limitantes para el desarrollo del cultivo del ají y se instalaron los primeros seis centros de procesamiento con hornos industriales para deshidratar el ají.

PRINCIPALES ZONAS AGRÍCOLAS
La mayor concentración del cultivo de ají en Bolivia se da en el departamento de Chuquisaca, en las provincias Tomina, Hernando Siles, Luis Calvo y Villa Serrano principalmente; también se cultiva ají en Tarija, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz en menor cantidad.
De manera práctica, se puede dividir a Chuquisaca en dos zonas, estimándose que la producción corresponde en un 50% a cada zona.
Zona Padilla, que vincula las provincias Tomina y Villa Serrano. Clima templado, altitud que varía entre los 1.200 y 2.800 metros sobre el nivel del mar. Los productores son agricultores pequeños con fincas que están divididas en varias parcelas que en su totalidad no llegan a tres hectáreas. La variedad más conocida que representa a la región es denominada San Julián.
Zona Monteagudo, que tiene relación con las provincias Luis Calvo y Hernando Siles. El clima es subtropical con mayor temperatura y precipitación pluvial que la zona de Padilla. La altitud oscila entre los 1.000 y 1.500 metros sobre el nivel del mar. Las propiedades son un poco más grandes. La variedad más conocida y que representa la región se denomina Huacareta.
Ambas zonas están vinculadas por la misma red de caminos, en su mayoría de tierra, mediante la ruta Sucre, Padilla, Monteagudo, Muyupampa, Santa Cruz. La istancia de Padilla a Sucre es de 180 kilómetros y a Santa Cruz, 500 kilómetros. De Monteagudo a Sucre son 310 kilómetros y a Santa Cruz, 360 kilómetros.
Existe una ruta Padilla Villa Serrano, Santa Cruz, que no es transitada por los camiones; sin embargo, podría ser utilizada en un futuro.
En ese sentido, se confirma que el 80% de la producción de ají en Bolivia proviene de Chuquisaca, Santa Cruz, Tarija y Cochabamba, mientras que el otro 20% del ají que se consume en el país proviene de Perú, vía contrabando en gran parte.
Empero, según los datos de la FDTA- Valles, Chuquisaca produce el 90% del ají boliviano.

VARIEDADES DE AJÍ
Los tipos de ají en la región boliviana son variados. En la región de los valles de Chuquisaca se producen Asta de Buey, Asta de Toro, Ñacamiri, Chicotillo, Sauce Mayu, Iboperenda, Huacareteño y Asta de Venado.
Según la clasificación, se puede apreciar que la mayoría de las variedades de ají de los valles chuquisaqueños llevan el nombre de sus centros de producción como Huacareteño, San Julián y Sauce Mayo. Por el contrario, otras variedades llevan su nombre por el aspecto de sus frutos, como el Asta de Toro, Asta de Buey y Chicotillo.
El ají se encuentra bajo la clasificación de condimentos de acuerdo a los estándares del Instituto Boliviano de Normalización y Calidad - IBNORCA, principalmente desde el punto de vista alimentario, puesto que más del 70% de la percepción del cliente se refiere al sabor picante del ají y en segundo lugar al sabor dulce.
EL AJÍ BOLIVIANO CON GRANDES EXPECTATIVAS DE EXPORTACIÓN
El ají, un producto tradicional boliviano, es el nuevo producto con valor agregado que podría capturar grandes mercados internacionales y copar el mercado nacional.
El proceso de producción del ají está sufriendo grandes transformaciones.
El coordinador técnico de FDTA-Valles, Ricardo Alem, manifestó que se realizaron pruebas piloto para la exportación de ají en polvo en volúmenes pequeños a mercados de España, Inglaterra, Argentina y Uruguay, donde el producto boliviano goza de gran aceptación y muestra buenas perspectivas para copar los mercados.
Sin embargo, para poder lograrlo es necesario mejorar las condiciones de producción en el país y ampliar las áreas de cultivo.
En esa dirección, la incorporación de tecnología cobra gran importancia a nivel de pequeños productores, puesto que logra reducir los costos de producción que se han visto incrementados por la mano de obra, provocando una elevación de los precios en el mercado y restándole competitividad a la cadena del ají.
En este sentido, aseguró que con la colaboración de la Embajada de Dinamarca se está tratando que las pequeñas asociaciones puedan convertirse, en corto plazo, en empresas rurales que puedan dar un valor agregado a estos productos entrando de una manera más competitiva al mercado mundial.

DATOS DEL MERCADO NACIONAL
El valor del negocio en la cadena agroproductiva del ají, a precios del mercado, asciende a Bs 761.737 al cual contribuyen con el 1.45% los proveedores de insumos, con el 34.70% los productores de ají, con el 12.5% los intermediarios, las empresas transformadoras con el 4.51%, los comerciantes mayoristas con 32.84% y los minoristas con el 14.00%.
Alem dijo que también es importante mencionar que el margen entre costo de producción y precio de comercialización oscila de un 30% a 50% a favor del productor, incluso en periodos donde el precio del mercado es muy bajo.
La superficie actual del cultivo de ají de origen boliviano se ha estabilizado en 2.000 hectáreas, siendo Chuquisaca el departamento más importante en la producción nacional con un 85%. Tarija tiene una participación del 6%, Santa Cruz del 4.6%, Cochabamba 2% y La Paz 1.5%.

FIESTA DEL AJÍ
Una de las alternativas para la comercialización y para materializar intenciones de negocios en los últimos años ha sido la denominada Fiesta del Ají, que se realiza en la localidad de Padilla. En la presente gestión, se desarrolló la octava versión.
La Fiesta del Ají incluye una rueda de negocios en la que productores y empresarios nacionales y extranjeros, establecen acuerdos de comercialización. En junio pasado, las intenciones de negocios fueron de alrededor Bs 2.581.000.
El año 2004, la Fiesta del Ají chuquisaqueño en Padilla recibió el título de Patrimonio Cultural, Intangible y Oral de la República mediante la Ley N° 2740.

Fuente : http://correodelsur.com/2009/0705/reader.shtml?aji.htm